jueves, 14 de mayo de 2026

El 14 de mayo es de Fidel, en primera línea

Para mí no hay hecho más importante cada 14 de mayo, desde 2004, que la proclama de un adversario al gobierno de los Estados Unidos redactada y leída por Fidel minutos antes de una impresionante marcha del pueblo combatiente contra las amenazas de George W. Busch. Nada. Por muy histórica que sea la visita del señorito de la CIA, o los ridículos 100 millones. El 14 de mayo es un día de Fidel.

Aquel viernes nos reunimos muchos habaneros en el Malecón. La marcha comenzaría a las 7 de la mañana. Los universitarios, habíamos pasado la noche en tertulia de las buenas en la Plaza Ignacio Agramonte y de allí salimos en las primeras horas de la madrugada a ocupar el puesto de nuestro bloque, no muy lejos de la primera línea.  Allí, cuando faltaban poco menos de 10 minutos para la hora de inicio, subió el Comandante al podio y comenzó a leer. En su podio preparado por las mismas manos de siempre, en la Tribuna Antimperialista, con un imponente monte de banderas para que el yanqui no pudiera ver otro amanecer que no fuese el de nuestra soberanía, empezó a leer. Todos en silencio, escuchando un discurso que desde su inicio se presentaba diferente, nuevo, más personal a la vez que encarnaba un sentimiento colectivo, y termina con su firma, en primera persona:

“Puesto que usted ha decidido que nuestra suerte está echada, tengo el placer de despedirme como los gladiadores romanos que iban a combatir al circo: ¡Salve, César, los que van a morir te saludan! Solo lamento que no podría siquiera verle la cara porque, en ese caso, usted estaría a miles de kilómetros de distancia, y yo estaré en la primera línea para morir combatiendo en defensa de mi Patria. En nombre del pueblo de Cuba, Fidel Castro Ruz”.

Agitamos banderas, aplaudimos, marchamos por Malecón frente a aquella Oficina de tan mezquinos Intereses, y Fidel iba al frente….se sentía que estábamos ante un momento de riesgo real de una guerra, que nos tocaría defender a la patria y saberlo a él, con sus casi 78 diciendo que él iba a morir combatiendo, conmovió a todos. Estábamos viviendo un momento histórico de verdad, de los nuestros, de la rebeldía y de estar dispuestos, como ahora, a morir en la pelea. Ese será nuestro destino mientras queramos ser soberanos y socialistas, y no cedamos ante el imperialismo.

Aquella proclama que hoy cumple 22 años y tiene una vigencia absoluta, es coherencia de una vida y de un pueblo, de su Revolución; es continuidad de aquella carta de Fidel a Celia el 5 de junio de 1958 en la Sierra Maestra, en plena ofensiva de la tiranía: “al ver los cohetes que tiraron en cada de Mario, me he jurado que los americanos van a pagar bien caro lo que están haciendo. Cuando esta guerra se acabe, empezará para mí una guerra mucho más larga y grande: la guerra que voy a echar contra ellos. Me doy cuenta que ese va a ser mi destino verdadero”.  

Y ha sido el destino de un pueblo, no un capricho personal de nadie. Ha sido y es el único camino posible ante un enemigo que en ninguna circunstancia hará nada para que la Revolución salga a flote, sobreviva y mucho menos que avance, porque su principal propósito es destruirla -desde los días de la Sierra y cuando aún no habíamos declarado el socialismo-, apagar el símbolo y borrarnos a Fidel.

Conservo la bandera que agité ese día, y donde escribí apresuradamente, lo que recordaba de sus palabras. No quería que se me olvidara aquello que dijo y que tanto había conmovido a la multitud. Conservo la certeza de que el gobierno de Estados Unidos, como entonces denunció Fidel, carece de autoridad moral para hablar de Cuba, un país digno que ha resistido un brutal bloqueo, guerra económica y ataques terroristas que han costado miles de vidas y decenas de miles de millones de dólares en pérdidas económicas; y que este pueblo puede ser exterminado, barrido de la faz de la tierra, pero no sojuzgado ni sometido de nuevo a la condición humillante de neocolonia de Estados Unidos.

El 14 de mayo es un día de Fidel, otro de los que en nuestra Historia deja bien clara la diferencia entre los que estamos en la primera línea y los que están a miles de kilómetros de distancia, en lo oscuro, como traidores. Ante las polvorosas y despreciables ruinas de la fuerza, estarán siempre las ideas justas y humanas que  nadie podrá apagar….y está Fidel, en la primera línea.