jueves, 22 de octubre de 2015

Vivir...

Hace dos días fue el cumpleaños de Abel y, revisando entre mil carpetas, hallé esta imagen. La foto cristaliza el sueño del muchacho que vio en el hombre de las zancadas largas al único que lograría la Revolución en Cuba.
Llegó a la casa y le dijo eso mismo a Yeyé. Ella no podía entender qué hombre era aquel del que le hablaba su hermano. Solo cuando lo conoció pudo entenderlo, y pudo cumplirle el sueño de vivir -que era lo más difícil- y cuidar a Fidel, porque si Fidel vivía, vivía la Revolución.
Yeyé al lado de Fidel, en la Sierra, concretando el sueño de sus amigos, de Abel....allí, al lado del Gigante en prácticas de tiro, en la organización del Movimiento, al lado del hombre que su hermano sentenció tenía que vivir.
"Lo más terrible se aprende enseguida y lo hermoso nos cuesta la vida..." Abel nació el Día de la Cultura Cubana, y fue uno de los elegidos que hizo firmes los versos que otro 20 de octubre definieron el camino: morir por la patria es vivir.

miércoles, 21 de octubre de 2015

La etapa de los "ausentes"...


Ya son cuatro los "ausentes"...y casi a la vez....Por suerte se come toda la "papa" y le salen rapidísimo... 
Esta es una de las etapas más simpáticas y lindas de la infancia. Gracias a ella, he aprendido que tengo un niño muuuyyy valiente, que se saca los dientes él solito, como si fuera un deporte. Para él es una fiesta cada vez que se siente alguno medio flojo y sale a informarlo como si anunciara la noticia del momento. Se mira al espejo, ve que ya pronto el espacio se va cubriendo con otro mucho más lindo....y grande.... Y ahí es cuando la que se queda pensativa ante el amenazante reguero de dientes soy yo: "aparaticos con él". 
Nada, bellezas de la vida en la que una también tiene que volverse medio ortodoncista e irle planificando el turno a los dientecitos del futuro. 
No sé cómo se las arreglan para sonreír tan lindo con dientes y sin ellos....

viernes, 9 de octubre de 2015

Te convido a creerme...



Así crece.....ya es pionero: tiene pañoleta, distintivo y muchos amigos que como él estuvieron felices ese día de parecer grandes, sin sospechar que en verdad lo son; tanto que nos sobrepasan, nos obligan a inclinarnos ante tanta alegría de la vida, ante tanto análisis directo y sencillo de lo cotidiano, ante tanta certeza de que vivir es bello y que vale la pena siempre, a pesar de todo, echar a andar por esas sonrisas de ojos profundos y de futuro....





miércoles, 9 de septiembre de 2015

Sería muy bueno...

...saberte siempre cerca, porque aunque lo dudes estás aunque no estés....porque todo se ralentiza incomprensiblemente cuando en realidad lo único que se necesita es ser feliz y caminar; porque nunca escatimas para decir lo que piensas y me das el encanto de lo bello y lo triste....porque no solo a mí me haces falta, sino a ciertas personitas que esperan....esperan... Solo se trata de activar(nos)....de hacerlo.....no falta nada más....lo esencial está, y lo sabes....

lunes, 7 de septiembre de 2015

¿Qué es más importante...?

¿Qué es más importante...?¿Un auto o tu mamá? Así comencé a escuchar la conversación de dos niños de pañoleta azul, esta mañana. No sé en qué grado estarían, pero los supongo entre segundo y tercero. Pues bien, cuando me siento en el muro a esperar el matutino de la escuela de Felipe, a mi lado dos pequeños iniciaban un tema que quizás parezca profundo para su edad, pero que con claras luces ellos supieron conducir. Seguí escuchando, haciéndome la desentendida:

-¿Qué es más importante...?¿Un auto o tu mamá? Un amiguito mío de mi cuadra me dijo que un auto.
-Pero, ¿cómo que un auto?
-Sí, porque dice que eso vale muuuuuuuuuucho dinero.
-¿Pero cómo va a decir eso? La que nos trae a la escuela es mamá, ella es la que nos da todas las cosas.
-Así mismo: la que nos da besos, la que nos trae la merienda y la que nos "trajo al mundo".

Un razonamiento tan lógico, hermoso, maduro y feliz, sobrevivió al triste de aquel muchachito que dijo que era más importante un auto que su mamá. La sensibilidad y la capacidad de amar de los pequeños, a pesar de realidades que han vuelto a unos más egoístas y fetichistas, se impuso. Pero el  hecho de que halla uno, -uno solo ya es mucho-, que crea que un auto es más importante que su mamá, preocupa, lacera... Ante la belleza de los que aman, de los que crecen con la esencia intacta, me saltó el terror por pensar en aquel niño que seguramente recibe cualquier cosa menos amor; o tal vez es querido pero no han sabido demostrárselo lo suficiente. 
Somos nosotros mismos los que en ocasiones hacemos de las cosas materiales lo más importante, por un descuido perdemos el rumbo de lo verdaderamente trascendente y feliz y luego los daños pueden ser irreparables. Claro, ¿a quién no le gusta que sus hijos tengan "artefactos" hermosos? Lo que pasa es que nada de eso puede sustituir el rol de la ternura, el camino del amor y la guía de los padres, para que cuando nuestros niños crezcan, sean hombres de bien que saben perfectamente definir qué es lo más importante.