miércoles, 28 de enero de 2015

Felipe, José Julián y el cuadrito del cuarto...



Hoy hay una actividad en la escuela de Felipe, mi hijo… Los niños tienen que ir disfrazados de un personaje de la Edad de Oro y recitar además algún verso o decir par de líneas de ese personaje… Ya me imagino los Meñique, los Alberto el Militar, las Pilar, las Nené… 
A Felipe quise convencerlo de que fuera disfrazado de héroe griego, ya que últimamente le gustan las espadas… Le enganché una sábana, la amarré con escudo y todo, le dije que se llamaba Héctor, el que defendía a su ciudad Troya; pero no le hicieron ilusión las maticas que le puse en la cabeza… Fue así que recordé que el verso que se había aprendido era el precioso “No me pongan en lo oscuro a morir como un traidor… Yo soy bueno y, como bueno, moriré de cara al Sol”. El azar hizo que le tocase a Felipe ese verso tan profundo entre tantos que la maestra entregó… No puede ir vestido entonces de guerrero Felipe, sino de hombre bueno… de Martí. Y así estará hoy, con su camisa y su pantalón negro, una corbata y los bigotes… "Me encanta ir vestido de José Julián, mamá”, me dijo anoche…. 
Hoy en la escuela estará mi pequeño "Pepe", el mismo que cada día, antes de dormir, me dice: "Mamita, hoy Martí está contento porque me porté bien…” y se queda mirando el cuadrito que tuve que hacerle del Maestro desde el mismo día que fuimos a la casita de la calle Paula.

martes, 27 de enero de 2015

Mi lucecita siempre encendida...



Es un discurso de Fidel...es inconfundible el estilo, las palabras...hasta el deseo de las cifras y su constante preocupación por el mundo....Ese fue un escrito suyo, legítimo como todos los que salieron de su mente, de su pluma y, ahora, una misiva que ratifica la posición de siempre de los cubanos...la misma de la  carta a Celia en 1958, la misma gracias a la cual pudimos sostener la dignidad en los tiempos más duros.... 
“No confío en la política de Estados Unidos ni he intercambiado una palabra con ellos, sin que esto signifique, ni mucho menos, un rechazo a una solución pacífica de los conflictos o peligros de guerra. Defender la paz es un deber de todos. Cualquier solución pacífica y negociada a los problemas entre Estados Unidos y los pueblos o cualquier pueblo de América Latina, que no implique la fuerza o el empleo de la fuerza, deberá ser tratada de acuerdo a los principios y normas internacionales. Defenderemos siempre la cooperación y la amistad con todos los pueblos del mundo y entre ellos los de nuestros adversarios políticos. Es lo que estamos reclamando para todos.
El Presidente de Cuba ha dado los pasos pertinentes de acuerdo a sus prerrogativas y las facultades que le conceden la Asamblea Nacional y el Partido Comunista de Cuba.
Los graves peligros que amenazan hoy a la humanidad tendrían que ceder paso a normas que fuesen compatibles con la dignidad humana. De tales derechos no está excluido ningún país.
Con este espíritu he luchado y continuaré luchando hasta el último aliento.”
Lo sabía.... sin paños tibios... Nunca esperé otra cosa del Gigante. Acaba de hablar a los jóvenes, la palabra certera, como enseñanza..... A muchos preocupaba su silencio, y ahí está, dando las lecciones y su  visión del mundo de hoy.....
Y no es apocalíptico; es preclaro.....
Fidel sigue siendo mucho Fidel y su mensaje a la FEU que tanto extraña, es el consejo a las generaciones de cubanos que están por venir.
Ese es el Jefe que siempre tendré.
Mi lucecita siempre estará encendida....


viernes, 23 de enero de 2015

Para Celia....desde Bohemia...

(Lo tomo prestado de Bohemia.....para Celia.......)http://www.bohemia.cu/2015/01/12/historia/celia.html
CELIA SÁNCHEZ MANDULEY
Presencia imprescindible

A 35 años de su desaparición física, la heroína se nos presenta otra vez, en este testimonio del combatiente Felipe Guerra Matos, fusil al hombro, libreta en mano y flor en pecho, como la guerrillera más hermosa que sierras rebeldes hayan visto

Por DAILY SÁNCHEZ LEMUS
Fotos: ARCHIVO DE BOHEMIA


6 de enero de 2015
Celia Sánchez Manduley, heroína de la Sierra.

La espontaneidad de algún iletrado pero rebelde y valeroso campesino dejó grabada en la mente de Guerra Matos aquella palabra: “comensipiar”, que a todas luces quería decir comenzar. Y con una frase que para él era evocar el tiempo de la Sierra, luego de invitarme a sentar en uno de los sillones de su casa, espeta sonriente:

“Dailí, vamos a ‘comensipiar’ entonces”.

Son muchos los motivos que hacen que Felipe Guerra Matos, Guerrita, Capitán del Ejército Rebelde, y luchador en el llano junto a Celia, converse para BOHEMIA sobre la mujer que incluye en un selecto grupo de seres humanos: los “superextraordinarios”.

“Sin la presencia de Celia en Manzanillo hubiera sido muy difícil la presencia de los rebeldes en la Sierra Maestra. Nosotros tuvimos la oportunidad de conocerla en los primeros días de diciembre, luego del desembarco del Granma. Llegó a Manzanillo y la primera casa donde se hospedó fue la de Ramiro Espinosa, un arrocero de la zona, con el cual teníamos muy buenas relaciones por cuestiones de trabajo, ya que yo me desempeñaba en ese giro.
 
Celia en los años de la clandestinidad.

Me dijo que en su casa estaba Celia y yo le dije: Bueno, pregúntale si puedo conocerla, si puedo ir allá. Y me dice que sí. Me recogió, me llevó a su casa y conocí a Celia. Por esos días la prensa se había hecho eco de que la hija del Doctor Sánchez Silveira se había unido a los guerrilleros del desembarco. Eso no era cierto, pero era lo que estaban diciendo. Yo había oído hablar de ella, pero no la conocía personalmente.

“Cuando la conocí me causó una impresión del diablo pa´arriba. Era una mujer así delgada, quizás un poco más alta que tú, con una fuerza y un carácter muy grande. Eso fue lo que más me impresionó de ella, que me la imaginaba mayor, más corpulenta”.

De la “pelea con el gato”…

“Como ya he contado en el libro El Marabuzal, estaba llena de arañazos cuando la vi ese primer día, y le pregunté: Ven acá, ¿por casualidad te fajaste con un gato? Y ahí fue cuando nos explicó cómo se les escapó a los guardias que la habían detenido, porque en esos días se había producido el desembarco del yate Granma. Era una mujer completa, muy valiente y eso nos hizo admirarla mucho.

“Le dije que quería trabajar con ella, unirme al grupo, y la primera tarea que me dio fue buscar dinero para lo que hiciera falta, para el Movimiento, y a los pocos días me le aparecí con más de 200 pesos que pude conseguir y eso para ella fue lo más grande de la vida. Se puso de lo más contenta”.

Frank

Frank País y Celia fueron los dos brazos del naciente Ejército Rebelde en el llano. Guerrita recuerda la relación entre ambas personalidades que el pueblo aprendió a amar.

“Un elemento que hay que resaltar de la personalidad de Celia es la disciplina. Frank era el jefe de ella en el Movimiento, pero ella era la que se comunicaba directamente con Fidel en la Sierra, la que tenía el vínculo directo. Y nunca tomó ninguna decisión ni hizo algo sin consultarlo con Frank. Eso te demuestra la humildad y la grandeza, la disciplina y la responsabilidad que ella poseía. A lo mejor otro tipo de persona pasaba por encima de su jefe, si a fin de cuentas ‘tiraba’ directo con Fidel. Pero ella no. Ella era disciplinada.

Vestida con el uniforme de guerrillera, en los primeros días del triunfo de la Revolución.

“En nuestro trato Celia me decía Guerrita. Frank no, Frank me decía el agita´o, porque siempre estaba así, inquieto. El trabajo con ella en el Movimiento me atrapó; de tal manera ella me captó, que tuve que hablar con mi patrón para decirle que me dieran chance, que yo tenía algunas cosas que resolver. Luego le expliqué lo que era y entendió, y me dediqué a trabajar por entero con ella.

“Para el trato cercano, yo le decía Celia, pero para conversar con cualquier otra persona era Norma. Luego tuvo que cambiarse ese nombre, pues ya estaba “quemado”. Todos sabían quién era Norma. Y fue así que firmó entonces como Aly”.

Desde el llano, velando por la Sierra…

“Recuerdo que en diciembre de 1956 ella nos mandó a Rafael Sierra y a mí a trasladarnos a Santiago de Cuba y hablar con Frank País. Nos entrevistamos en casa de María Antonia Figueroa, y allí recibimos las instrucciones de cómo debía ser el apoyo a los guerrilleros. Mi contacto directo con la Sierra fue al llevar el primer refuerzo, en la finca de Epifanio Díaz. Eran unos 10 ó 12 compañeros, algunos de los cuales participaron en el combate de La Plata. Ella los vacunó allí en el Marabuzal contra el tétanos.
Impresionaba su preocupación por todo, por cada detalle.

“Fíjate que la primera mujer que participa en un combate es Celia, que estuvo en El Uvero. Ya después de que yo me alcé, algún tiempo después subió ella. Lo digo y lo repito: sin su presencia en Manzanillo no habría sido fácil la subsistencia de la guerrilla y creo que lo que Celia hizo… es que hizo tantas cosas…”

La ciudad, de hecho, no era tarea fácil

“Ella se tenía que mudar de distintas casas. Estuvo escondida hasta en la mía, que tiene una tarja que recuerda todo eso… Fue muy perseguida, vivía en la más estricta clandestinidad, pero tuvo muy buenos colaboradores: Héctor Llópiz fue una especie de lugarteniente de ella, y también estaban algunas tías, primas, hermanas, Elsa Castro… Ellas siempre apoyaron mucho a Celia”.

Junto a Fidel, a finales de 1958.
Quizás con la imagen tierna o sumamente atenta de cada fotografía sería difícil imaginarle el gesto pícaro de las bromas, pero Guerrita también sabe de eso…

“Adoraba a Camilo. Ellos se adoraban, pues ella también gustaba de las bromas. Recuerdo un día que llegué a la casa de 11, a verlos a ella y a Fidel, y me dice: ‘¿Tienes hambre, Guerrita?‘ Y yo le digo: ‘Claro, me comería un elefante’. Y entonces me pregunta si me gusta la guayaba, y yo le digo que sí…y cuando veo, me trae un pan con guayaba y queso que era plástico. Fidel y ella se echaron a reír. En eso se parecía mucho a Camilo, eran los dos muy alegres y vivarachos.  Es que Celia era el alma, el corazón de la guerrilla. Estaba pendiente de la ropa, del dinero, de los medicamentos, de la gente que entraba, de todo…”

Una Revolución como la cubana no podía dejar de tener a Celia…

“Después del triunfo de la Revolución, solamente esa idea de recoger todos los papelitos y guardarlos, y crear esa Oficina de Asuntos Históricos… Ahí está la historia de la Revolución Cubana.
Ahí se guardan todos los documentos. Es increíble, yo no sabía eso. Un día fui y pregunté y vi que hasta yo tengo un file ahí con datos míos. La tarea del parque Lenin, del Centro de Pioneros y así te podría mencionar muchísimas cosas… Creo que con toda razón, con una razón justa, una razón sincera, el compañero Armando Hart en la despedida de duelo expresó que ella era la flor más autóctona de la Revolución.
En la Oficina de Asuntos Históricos, donde realizó una encomiable labor en la preservación de la memoria nacional.

Celia estuvo al lado de Fidel, velando por cada asunto del país, por los niños sin familia, por las mujeres… y tenía carácter… Dedicó su vida a la Revolución. Esa era su tarea, y decidió entregarse a ello. Tenía carácter para hacer las cosas, pero a la vez estaba su sonrisa… Así mismo, todo el tiempo al lado de él, cuidando de sus cosas, fue su lugarteniente general, su brazo derecho… Es increíble la capacidad de trabajo que tenía, solamente lo que hizo con los carboneros de la Ciénaga de Zapata, el centro Guamá… todo eso se debe a la iniciativa de Celia. Era una mujer de muchas iniciativas… Se ocupaba de todo… Celia era mucha Celia”.

Guerrita sabe que las conversaciones que “comensipian” también acaban, y el espacio ya no deja más líneas para remembranzas que se vuelven infinitas y gigantes como las mismas lomas o el mismo llano que vieron vivir y multiplicarse a una mujer como Celia.

Y en este 2015, en su cumpleaños 95 y a 35 años de su desaparición física, se nos presenta otra vez, fusil al hombro, libreta en mano y flor en pecho, la guerrillera más hermosa que sierras rebeldes hayan visto.




jueves, 22 de enero de 2015

Los puentes...de Guille



La posibilidad de amar es quedarse con un poco de sed, es un automóvil en el que funcionan tanto el acelerador como el freno. Es permanecer en la caricia, nunca forzar las barreras e instalarse dentro. Si se pierde la inquietud, si todo es seguridad, se pierde la identidad; la fusión acaba con el ser. Si no soy, no puedo amar. Cuando me pierdo en el objeto amado no hay quien sostenga al amor: cuando el dos pasa a ser uno las fronteras se borran, y si no hay fronteras, no hay contacto.
Es el espejismo, la paradoja: el deseo, la sexualidad, el apoyo, el peso de la soledad, todo, lleva a la unión. Pero si esta es total, perfecta, absoluta, el amor se esfuma. Si permanezco, si me aíslo, sucede la cuestión de las fronteras. Son tan rígidas que impiden el contacto. Necesito que mi boca sea mía para decir te amo, tanto como necesito otros oídos que lo escuchen.
Amar es transitar el puente hacia la ciudad, no quedarse en la orilla; tampoco es conquistar la ciudad. Si la conquisto le impongo mi sello y todo llevará mi color. Así, el deseo huye. 
Recorreré las calles, disfrutaré su atmósfera, percibiré su calor, olor; siempre debo volver al puente, tolerando que sea extenso, aceptando que dure tanto como el amor. Es posible que una de las riquezas de la vida, y una de sus misericordias, consista en la plenitud de transitar los puentes.

(Retomo estas palabras del Guille......siempre hacen falta... )

viernes, 16 de enero de 2015

El Diego con que me quedo...

Nunca me ha gustado el fútbol... aunque sí algunos futbolistas... El primer Mundial que vi completo fue el de 1994 cuando el equipo de México - que decidí seguir más por vínculos históricos que por el deporte- tenía en su nómina a Luis García, Alberto García Aspe y al portero Jorge Campos con su vestimenta de muchos colores... Tenía 11 años... 
No me gusta el fútbol, lo repito....Si voy a ver alguno, prefiero el fútsal, que es más rápido, se meten más goles y no termina ningún partido 0-0....Es que no me gustan los empates...Prefiero las definiciones.
Decía que aunque no me gusta el fútbol, siempre me gustaron futbolistas y no por el alto o el ancho, sino por sus ac(p)titudes....Así como aquel histórico Pelé, el pimentoso portero mexicano, como la hidalguía de Figo, la maestría de Zidane, lo arrollador de Ronaldo, el ángel de Raúl, las habilidades del callado Messi y la constancia de Cristiano... A todos ellos sumo, por supuesto, y en primer lugar, a Maradona, del que más escuché hablar siempre. Todos mis primos emulando con él, que si las piernas como las de Maradona, que si el gol de Maradona, que si el Mundial de Maradona....Tengo hasta una hermana de mi abuela que, a escondidas de su esposo, coleccionaba las fotos del Pelusa porque vivía enamorada de aquel argentino y su juego...
Nunca pensé conocerlo. Ese privilegio le correspondía a otros, a los que saben más que yo y a los que lo aman furibundamente.
A mí me llegó luego de que no jugara más, con su imagen en La Habana, hablando con Fidel. Me llegó la visión entonces del tipo que además de equivocarse, lo asume y rectifica; que tiene en el juego más universal el corazón porque no se separa ni de la cancha ni de lo que ella representa en la sociedad; el atleta eterno que ve en cada jugador a un tigre, a un loco, a un bárbaro...y no perdona jugar sin pasión. Es la canción del Silvio que admira: si tú debes jugar, juégalo todo; si debes arder, arde con todo.
Así ha llegado una y otra vez. Así llegó a hacer De Zurda junto a Víctor Hugo en una clase magistral de cómo el deporte es más que números, de cómo un atleta es parte de la sociedad donde se habla de economía, política, arte, sin complejos ni temores...
Por eso le dije a mi vecino que sí, que me diera su camiseta de Maradona, para que se la firmara; y por eso vencí mis penas, me la puse y corrí hasta donde el Pelusa para que pusiera allí su nombre....sobre mi espalda...porque no tenía la misma gracia que escribiera sobre la tela en el aire a que escribiera sobre mí...aunque la camiseta no vaya a guardarla yo.  Y así tuve encima la mano del "Dios" de muchos, con la suerte y la gracia de Riki, el fotógrafo amigo que me regaló para siempre este momento irrepetible.
Y digo irrepetible porque al día siguiente el mundo supo, gracias al programa que el Diego hizo en Cuba, que Fidel está entero. El Jefe le escribió una carta que fue noticia en segundos rompiendo el cerco de incertidumbres que muchos infelices querían cerrar... 
Y es que Maradona tiene, además del privilegio de ser un astro del fútbol, de ser amigo de personalidades y ser querido por millones, la hermosura de ser un eterno provocador de pasiones... hasta las de hombres tan grandes como Fidel.

miércoles, 14 de enero de 2015

Créeme...de verdad....

Créeme,
cuando te diga que el amor me espanta,
que me derrumbo ante un "te quiero" dulce,
que soy feliz abriendo una trinchera.

Créeme,
cuando me vaya y te nombre en la tarde
viajando en una nube de tus horas,
cuando te incluya entre mis monumentos.

Créeme,
cuando te diga que me voy al viento
de una razón que no permite espera,
cuando te diga: no soy primavera,
sino una tabla sobre un mar violento.

Créeme,
si no me ves y no te digo nada,
si un día me pierdo y no regreso nunca.
Créeme,
que quiero ser machete en plena zafra,
bala feroz al centro del combate.

Créeme,
que mis palomas tienen de arco iris,
lo que mis manos de canciones finas.

Créeme, créeme,
porque así soy
y así no soy de nadie.
Vicente Feliú (1975)

domingo, 11 de enero de 2015

Cuando esta guerra se acabe....



Esta es carta vital en la Historia de nuestro país.....Solo unas líneas de ese Gigante que es Fidel para la mujer que fue depositaria de su confianza, desvelos y estrategias de lucha: Celia....
Repasar el texto, ver el tiempo en que se escribió y sacarle la esencia de todo cuanto ha sido nuestra lucha....la síntesis, pero lo rotundo de sus palabras, la interpretación de un momento y la certeza de los próximos 50 años de bregar.....Todo eso escrito, en breve nota, a la delicada y fuerte Celia, la guerrillera y artífice de la Revolución....
Hoy hace 35 años de que no está... Muy temprano en el panteón perfumarán las flores frescas que nunca le faltan, porque ella misma fue la que más sembró mariposas....Y porque sigue siendo la portadora de este mensaje que indica un camino trazado por la Historia....Y porque es de todas las formas posibles -como dijera Haydée- quien mejor cuida de Fidel, porque con ella lo cuida el pueblo.

sábado, 10 de enero de 2015

El tiempo no devora redentores...

No encontré mejores versos que estos del Indio Naborí para cantarle al Gigante, ahora que por estos días los que viven sin vivir quieren armar el revuelo de siempre con su tiempo.....¿Cuándo comprenderán que Fidel es una idea, un pensamiento, un país, un muchacho como Tony, una niña como Gema?
Ya trascendió..... vencedor de todo...
Le toca vivir, que es la mayor belleza....

El tiempo no devora redentores
 
Estatua viva del metal más fuerte,
no pudiendo los monstruos de oro y cieno
matarte con la bala y el veneno,
quieren que el tiempo te condene a muerte.
Cuentan tus horas, les anima verte
blanca la barba de perfil heleno;
y en la alta cumbre del pensar sereno
el brote de tus canas les divierte.
Los pueblos, sin embargo, te dan rosas,
poemas y canciones más por cosas
de cumplesueños que de cumpleaños,
pues la edad de los héroes y los genios
no se mide por días ni por años
sino por largos siglos y milenios.

viernes, 2 de enero de 2015

Luminosamente surge la mañana....

Cada vez que llega enero me es inevitable pensar el triple en Guille, en cómo estarían aquellos azules brillando al recordar el 59, con aquella caravana que les dio luz... 
De las personas que nacen siempre es Guillermo...De las personas que siempre están aunque no estén, de las grandes y humildes que sabían compartir la idea, ofrecer la mano, dar el regaño oportuno o ponerse coloráo una vez pa dejar las ideas claritas claritas....
 Se extrañan tantas cosas: su oficina llena de fotos y papeles, el cafecito acabado de hacer, los paseos con las manos a la espalda y hablando bajito alguna nueva ocurrencia. Las lecturas de los discursos del Gigante, -no solo los de entonces, sino los de mucho antes- para comprender mejor la Historia.
Particularmente me hace mucha falta, porque llegar allí era no olvidarse del mundo, sino aterrizar de veras en lo importante; era despejar la bruma y salir iluminada con las mil y una nuevas maneras de hacer periodismo o escribir el libro del dominicano desconocido. Era confiar en que Raúl Gómez García era el que me obligaba a escribir y que los temas  son así, los dueños de nosotros, los más importantes, y que uno es un simple mortal que escribe sobre temas inmortales.
Me quedé con deseos de cumplir su sueño de hallar a Camilo, de compartirle los cuentos infantiles, de almorzarle alguna espaguetada en el piso altísimo de su edificio color mostaza....Me quedé con los deseos de haberle visto el rostro cuando llegaron los Cinco, de verle orgulloso salir al Jefe en cualquier momento hablando de sus libros  o lleno de amor por Katiuska, su alumna del alma, que ha sido la fiel seguidora de su Maestro. 
Extraño al Guille que fue con cardióloga y todo al Turquino a celebrarle los 80 años a Fidel, el que a cada paso contaba un anécdota, el que nos permitió conocer al Capitán Descalzo -Polo Torres, el guía del Che en la Pata de la Mesa-....
Han sido tantas lecciones de historia vivida, de amores, de pasiones y de azules, que no hay Guaracabulla que espante la imagen de felicidad del último de sus días... Allí en el centro de Cuba, simplemente se repartió....y yo lo recuerdo siempre que llega enero porque como solía decir a ratos los versos del Indio Naborí: luminosamente surge la mañana...las sombras se han ido.
La Marcha Triunfal del Ejército Rebelde, la marcha de la generación de Guillermo que recibió al más hermoso de los Jefes al frente de un pueblo que decidió ser libre y con total certeza, ya para siempre.

jueves, 1 de enero de 2015

Para empezar, siempre con el Gigante....

Un texto exquisito de leer para quienes siempre han reconocido "el angel" del hijo de Don Ángel Castro....Y escrito a pocos meses del triunfo de la más linda Revolución....

El ángel de Fidel
Jorge Mañach • La Habana
Escuchábamos la otra noche a Fidel Castro por televisión. Había allí amigos de distintos matices: revolucionarios, conservadores, intermedios... Los había entusiastas sin flaqueza y aprensivos sin tregua. Se interrogaba al líder de la Revolución sobre todo lo divino y lo humano. La implacable curiosidad periodística, en rigor no hacía falta. Fidel todo lo dice. Cada pregunta le da pie no para una, sino para diez respuestas. Nada se calla; nada disimula; de nada se abstiene. Lo quiere explicar todo, y de todo está enterado.
La cosa empezó a esa hora de la noche en que aún hierven los ruidos ciudadanos. Pasaban los faros de los automóviles a cada momento, rasgando la sombra del portal en que le escuchábamos como sumidos en un rito. Fueron transcurriendo también las horas. Cuando Fidel terminó, soplaba ya el friecillo de la madrugada, y el silencio arropaba a la ciudad.
—¿Qué te ha parecido? —pregunté al más conservador de mis amigos allí reunidos, un abogado de grandes empresas, de factura mental muy sólida, de fina puntería dialéctica y de espíritu cubano sobrio, sin aspavientos.
Se quedó un momento en silencio. Luego respondió laboriosamente, como quien refleja un conflicto interior.
—Este muchacho me tiene desconcertado. Hay momentos, muchos momentos, como esta noche, en que le escucho con algo más que simpatía: con una profunda emoción. Se le ve tan sincero, tan férvido, tan entregado a su causa, tan manifiestamente animado de un anhelo de justicia, de dignidad y de bienestar para todos, que parece realmente un milagro humano... Sí, un milagro... cubano. Algo como Martí. Pero...
—¿Pero?
—Luego me sacudo de ese trance casi hipnótico en que sus palabras lo ponen a uno. Pondero ciertas manifestaciones, comparo la realidad con las cosas que dice; exploro, sobre todo, el sentido que tienen (o que no tienen) ciertos argumentos, particularmente de orden económico... Y te confieso que entonces me alarmo, disiento, me pregunto si no estará construyendo peligrosamente una utopía sobre premisas hijas de su deseo más que de la realidad... Y esto me tiene sometido a un conflicto interior.
Yo no dudo que mi amigo era sincero; desinteresadamente sincero, sin cálculos. Creo que a muchos otros cubanos, aun sin ser conservadores, aun de los que no representan intereses, como él, les ocurre algo parecido.
Por de pronto, es cierto eso de que Fidel "seduce". Yo diría que tiene eso que los españoles llaman "ángel". Un ángel dialéctico y hasta de espada flamígera, como los del paraíso. Pero ángel. A veces se le percibe como en un revuelo de alas. Otras, en la fulguración, en el blandir del anatema. ¡Y qué fuerza de persuasión! Se está, a lo peor, lleno de aprensiones. Que si los fusilamientos; que si las pobres viudas afectadas por la rebaja de los alquileres; que si el comunismo; que si una tendencia a calificar de reaccionarios a cuantos disientan... A muchos, esto los tiene no ya preocupados, sino irritados.
Pero sale Fidel a explicar. Parece siempre que despierta de un vasto cansancio. Parpadea frente a las luces, pone en ángulo las cejas, se rasca un poco la patilla aguerrida. Y empieza a hablar, con la voz ya algo ronca. Explica, arguye, impreca, advierte... Va disolviendo aprensiones. No halaga ni miente seguridades imposibles; pero pide por el bien de todos, por Cuba que le duele. El conservador (hablo del conservador de voluntad generosa, no del acorazado de egoísmos) se siente conmovido. Ve que este hombre, que hace meses puso en la revolución su brazo, ahora está poniendo su alma... El público del programa aplaude desde sus butacas para nosotros invisibles. Fidel baja la cabeza, deja devanarse el aplauso, con el lápiz clavado en el papel, con cierto aire dulcemente adusto en el rostro, con no sé qué expresión grave e infantil a la vez.
Los conservadores de buena voluntad guardan silencio. Cuando Fidel termina, alguno se lanza a decir que sí, que está bien, pero que habla demasiado... Yo, que no gusto de lisonjas, y menos en momentos como éstos, me limito a hacer observar que Fidel se ha echado encima, abrumadoramente, una tarea indispensable de apóstol, de mentor revolucionario del pueblo.
— Pero, en sustancia —me estrecha mi amigo— ¿qué piensas tú? ¿No compartes mis aprensiones, mis temores?
Y ya no tengo más remedio que ser explícito.
—Te diré. Nos hemos pasado la vida (al menos me la he pasado yo, como escritor público) pidiendo una honda y total rectificación de la vida cubana. Más de una vez escribí que esto necesitaba "una cura de caballo", "una cura de sal y vinagre". Y ahora que eso ha llegado, me parece de canijos asustarse...
—Pero ¿son de veras rectificaciones?
—¡Qué duda cabe!... Por lo pronto, la Revolución ha logrado ya aquello que Martí pedía: poner de moda la virtud. Y yo creo que esa proscripción de la venalidad, de la frivolidad, de la irresponsabilidad, ha llegado con tal fuerza acumulada de voluntad y con tanto ímpetu, que no va a ser una simple "moda" pasajera.
—¿Y qué más?
—Eso es algo cardinal. Otra cosa cardinal es esta: la vida pública cubana, cuando no fue siniestra y sórdida, como en los últimos años, era algo chato, menguado, sin nobleza alguna en los empeños. No había voluntad de nación. Vivíamos, a lo sumo, acogidos a un optimismo rutinario, con el cuento aquel de que la Isla era de corcho... Ahora hay altura de propósitos en el ambiente, voluntad creadora, decisión de ser... Esto me parece enorme. Al lado de eso, todo lo demás cuenta muy poco.
—¿Cómo?, ¿qué cuenta muy poco ese atacar a los ricos, ese antiamericanismo innecesario, esa infiltración comunista, esos despojos inmerecidos?
—Me parece que todo eso se exagera, francamente. Sobre todo, se lo mira sin sentido integral e histórico. Una revolución democrática como esta no es cosa que pueda hacerse sin desquiciamientos, sin desajustes, sin tanteos, sin riesgos más o menos graves. Mucho peor que esto esperábamos a la caída de Batista: esperábamos una hecatombe... Lo que importa es la visión global —no mirar las cosas desde el ángulo estrecho de los personales intereses— y la visión histórica: no contemplarlas en relación con el hoy, sino con el mañana... Lo accesorio siempre puede rectificarse. Hay que estar a lo esencial.
No sé si convencí a mi amigo. Yo no podía ser más claro, ni él entenderme del todo. Estábamos rendidos de sueño. 
Diario de la Marina, 4 de abril de 1959, p. A-4.