
“Si vas a Santiago, y vas
a Santa Ifigenia, ponle una flor a Raúl en mi nombre”…….
Así le dije por teléfono en una llamada casual que no era ni para mí. Pocos días después, me llamó y me dijo: “te llevo las fotos”.Le dije una, solo una y te puso un ramo, con cinta en mi nombre, con rosas rojas y blancas.....no podía ser mejor....qué detalle, cuánta delicadeza....


Así le dije por teléfono en una llamada casual que no era ni para mí. Pocos días después, me llamó y me dijo: “te llevo las fotos”.Le dije una, solo una y te puso un ramo, con cinta en mi nombre, con rosas rojas y blancas.....no podía ser mejor....qué detalle, cuánta delicadeza....
Y allí te las dejó, allí
las puso, con la misma ternura con la que las hubiera puesto yo.
Me asombró el
gesto, me devolvió la hermosura del asombro y los buenos augurios... nunca pensé que este amigo hiciera un alto en su camino
para dedicarle espacio a una petición mía… ¿Sospecharía acaso lo grande de lo
nuestro? Lo cierto es que gracias a él tienes las flores que no te llevo desde
el 2008, gracias a él este mes tienes tus flores mías, las nuestras, las que
llevaban también mis deseos. Vi lo nuevo del lugar donde tú y tus amigos están ahora...
Ya no eres el tercero o el quinto de derecha a izquierda de la fila superior....ahora estás abajo, en el centro, mucho más cerca......
Por personas así es que vale la pena todo, Raúl....
Se llama Omar, y
tiene una sensibilidad más que probada… Tiene nombre de un gran pelotero pero
creo que no le gusta mucho el deporte; prefiere hacer documentales, reír, y va
de un lado a otro, de reunión en reunión soñando una televisión hermosa.

Seguramente cuando leíste la cinta te preguntaste cómo llegó hasta allí ese forastero… Se llama Omar, Raúl, y es mi amigo…..y sé que tuyo también.(aunque quizás, entre tantas obligaciones, él no imagine cuánto).
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