
Debo una visita, otra carta de amor y una conversación a mitad de noche en pleno centro de la ciudad.....
Le debo un amor a Santiago, o quizás dos....uno nuevo y otro viejo, pero ambos entrañables y presentes.....
El Moncada se llena de gente hoy para celebrar un acto, pero diariamente se llena de niños, de sus sonrisas, de ojos que saltan sobre los muros para ver más allá y buscan los límites de la ciudad con sus calles empinadas, con su bahía y sus calores....
El Moncada sobrepasa hoy cualquier celebración y se convierte en un día a día interminable, en una batalla eterna por la vida, incesante y hermosa....

Santiago fue, desde entonces, una ciudad más profunda, heroica.... hermosa...
No hay comentarios:
Publicar un comentario