lunes, 29 de noviembre de 2021

Diario de 10 días: 29 de noviembre de 2016



 29 de noviembre de 2016

La estrella y el necio 

El grupo de Tele Rebelde que nos reunimos allí, tratamos de ubicarnos lo más cerca posible. Como siempre que fui a la Plaza a ver a Fidel, trataba de avanzar entre la multitud, aunque tuviera que separarme un poco de los míos….la idea era estar siempre lo más cerca posible de él... No recuerdo noche más negra y despejada que aquella… Lo único que veía en el cielo era Venus, el lucero de mi amigo Guille….así, tan fijo, con tanta luz…

El acto de esa noche 29 de noviembre fue largo….hablaron muchos agradecidos y presidentes amigos de todas partes del mundo…desde el griego Tsipras que dijo que Fidel también era suyo, la poesía de Rafael Correa, la revelación de Nicolás Maduro de que Fidel les dijo que hasta los 90 llegaba con ellos; la palabra del Evo, el indio presidente del pueblo por el que murió el Che; hasta la voz pausada de Daniel Ortega cuando nos preguntó en voz baja, solemne: “¿Dónde está Fidel?”…y respondimos “¡¡¡¡Aquí!!!!!”… Y volvió: “¿Dónde está Fidel?”…y de nuevo: “¡¡¡¡Aquí!!!!!”… Y comenzó a surgir un clamor entre los presentes que pronto se convirtió en estruendo y en lema definitivo que recordaba aquella obra de la plástica “Cuba PostCastro”: “¡¡¡¡¡Yo soy Fidel!!!!” “¡¡¡¡¡Yo soy Fidel!!!!” “¡¡¡¡¡Yo soy Fidel!!!!” “¡¡¡¡¡Yo soy Fidel!!!!”

Luego de tantos amigos que allí hablaron, se paró Raúl… con su fuerza inmensa y aquel dolor que la voz de hermano trataba de imponerle a la entereza del guerrillero… Y habló….No sé si era sensación compartida, pero yo no quería que acabara la noche. Cada minuto que pasaba era otro que se acercaba a lo más definitivo, y una siempre quiere más, más tiempo, más sueños, más palabras, más leyendas, y más certezas… Desde aquella Plaza de muchedumbres que despedía a su líder, que a la mañana siguiente partía a Santiago, llegaba el silencio ante cada recuerdo, acento, ante cada honestidad de alma; estaba Fidel cerquita, escuchándolos…escuchándonos…. Camilo, el Che y Martí estaban allí…. testigos del dolor más grande de un pueblo y del proceso de crecimiento que poco a poco empezamos a tener cuando resolvimos continuar. 

El 29 de noviembre estaba Silvio de cumpleaños… Setenta años cumplía el poeta que cantó a la Revolución y le sigue cantando con el brío de quien siempre es joven y consecuente…Le recuerdo en aquellos días, que ciertamente nunca fueron buenos ni en el saludo…Su música nos seguía acompañando, y él con ella… Yo pensaba en Silvio, en Fidel, en la estrella –que ilumina y mata-, en aquella noche, y en la mochila que ya tenía lista en casa para partir al día siguiente a Santiago… 

Salimos de la Plaza tardísimo, o acaso temprano…

La estrella y el necio me acompañaban… Ser consecuente es un  intento diario de no fallarle a los principios, a nuestros ideales… Yo no podía pensar en otra cosa que en aquella estrella que me traía de vuelta a Guillermo, al Genio, y en la música de Silvio, que llegaba a sus 70… El mismo poeta que llega hoy a los 75 y hace apenas 4 días nos ha recordado que se pueden enredar machetes en la maleza, que puede que hasta las estrellas no quieran salir y que tengamos que abrir la selva con nuestros brazos, pero que a pesar de los pesares y como sea: Cuba va.  


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